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El tránsito astrológico que me convirtió en madre

Soy una fiel creyente que en esta vida nada es casualidad. Tenemos citas con el destino (sí, existe el libre albedrío, pero eso lo desarrollaré en otro momento).

Yo viví uno de esos momentos… y no lo entendí hasta años después, cuando el Nodo Norte tocó tres puntos clave de mi carta: mi Luna, mi Venus… y finalmente mi Sol.

Tengo la Luna en Piscis, y Venus y el Sol en Acuario. Los tres están relativamente cerca. Hace 18–19 años, el Nodo Norte transitó por esos grados en mi carta natal.

Contexto: en ese momento, se suponía que yo no podía tener hijos. Mientras estaba en la universidad tenía un desorden hormonal y, al consultar con un ginecólogo, me explicó que para lograr un embarazo probablemente necesitaría tratamiento. Su recomendación fue no planificar por el momento.

Yo tenía una relación estable, así que decidimos no cuidarnos. Pasaron tres años sin planificación… y no quedé en embarazo. Después conocí a alguien. Empezamos a salir, nada formal, nada oficial. De hecho, yo no me veía en una relación seria con esa persona. Pero al mes de estar saliendo hicimos un viaje… y pasaron cosas.

Quedé en embarazo la primera vez que estuve con esa persona en un sentido sexual. No me estaba cuidando, no tomé precauciones… no lo vi venir. En ese momento yo no sabía de astrología. Hoy reviso los tránsitos de esa época y entiendo: el Nodo Norte estaba tocando mi Luna —una Luna en casa 12—, luego mi Venus… y finalmente mi Sol.

Después de ese acontecimiento, la relación se volvió más formal (Nodo Norte sobre Venus). Y justo cuando el Nodo Norte se puso sobre mi Sol… nació mi hijo.

Cuando los nodos lunares tocan una luminaria (Luna o Sol), planetas personales (Venus, Mercurio), o puntos clave de la carta como el Ascendente, el Descendente o el Medio Cielo… suceden cosas que marcan destino.

No son tránsitos menores. Son momentos que hablan de un antes y un después. Puntos de inflexión. Instantes en los que la vida te jala, aunque no estés lista. No siempre es cómodo… pero sí es necesario.

Si el Nodo Norte va a tocar tu Luna, tu Venus o tu Sol… vívelo con conciencia. Porque lo que pase puede estar fuera de tu control, pero el cómo lo eliges sí es tuyo. El evento es destino… pero el medio es tu decisión. Y eso puede convertirse en una conexión para toda la vida… o en un cambio que te marque para siempre.

Siempre digo: si el Nodo Norte está tocando estos puntos (Luna, Venus, Sol), sé consciente de con quién te vinculas, con quién te acuestas, con quién sales y en dónde pones tu energía.

Al momento de escribir este artículo, el Nodo Norte se está acercando nuevamente a mi Luna. En el segundo periodo de 2026, entrará en Acuario, a partir de ahí tocando mi venus y mi sol. Viene un cambio en mi vida. Un antes y un después.

Y esta vez, quizás no se trate de un embarazo —estoy operada (aunque una nunca sabe)—, pero sí de una experiencia similar: gestar, crear, rendirme… desde otro nivel de conciencia. Espero, esta vez, estar más despierta.

Los resultados de este tránsito, lo que vaya viviendo y experimentando, lo iré compartiendo dentro de la membresía